Miércoles, 19 de Octubre de 2016

De Jean Paul Sartre
A puerta cerrada, es lo hermético, lo que no tiene salida. La sala esta cerrada, el timbre no funciona, ellos están condenados, atrapados; no tienen salidas no hay esperanzas. Están a la espera de algo peor, saben que no dejan nada al azar, que nada esta dispuesto por casualidad. Se quedaran hasta el fin solos y juntos, habrá plena luz en sus ojos y en su cabeza, porque todo esta previsto. Cada uno de los personajes es juzgado por los otros, no por lo que intentaron hacer o esperaron ser, si no por lo que de hecho hicieron o fueron. Porque solo los actos deciden acerca de lo que se ha querido. A medida que los personajes revelan gradualmente la verdad sobre si mismos se deja de lado toda simulación y el infierno natural de las relaciones humanas se convierte en un infierno moral donde son castigados por pasadas crueldades, mentiras y auto-engaños. No hay necesidad de torturadores porque el infierno lo constituyen sencillamente los demás. El otro actúa como infierno porque nos esta subrayando lo que nosotros somos en esencia.




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