Miércoles, 10 de Febrero de 2016

De Adela Sorrentino

Alguien que necesita un medicamento con cierta urgencia, acude a la farmacia pero ahí se topa con la rigidez de una idónea que se niega a vendérselo porque la clienta comete el “error” de llevar la receta de su médico para comprar un remedio que no la requiere. La clienta argumenta hasta agotar todas las estrategias sin conseguir su objetivo y encima termina resignada y convencida de que la culpable por no poder tomarlo, es ella. La situación de impotencia -a pesar del humor- a la que es llevada y el antipático personaje que manipula a "su frustrada víctima", resultan muy reconocibles como una muestra de nuestro absurdo cotidiano.

Este espectáculo formó parte del espectáculo: La Receta + El Remitente





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