Sábado, 16 de Enero de 2016

De Eloy González, Emma Rey
Se traduce el horror desatado por el plan sistemático del exterminio. La constitución de la obra instaura una discusión acerca de la barbarie del Holocausto a través de una trama que se desarrolla en el terreno de la vida cotidiana, en donde el humor permite promover la reflexión y reírse de todo, incluso de la misma tragedia. El espacio es utilizado de manera no convencional dotándolo de mayor significación. Asi también una banda sonora sugió como un elemento de modificación espacial y transición que nos permite utilizarlo como subtexto. Cabe destacar como código dominante un personaje "óptico" que busca provocar tensión y genera mayor atención del espectador. El teatro debe "tocar los estómagos y no las cabezas" ya que, a diferencia de la filosofìa y la literatura, tiene recursos para que las asociaciones no queden al nivel del discurso.




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