Martes, 18 de Octubre de 2016

De Rafael Spregelburd
En esta telenovela teatral lo político y lo social, el hambre y la tristeza, el amor y el odio, mutan en imágenes alucinadas para atravesar la crisis argentina, entre la lucidez y el disparate. Al mejor estilo del culebrón latinoamericano, todo lo que estaba previsto puede dejar de suceder, para que acontezca algo sorprendente.
El merchandising bizarro (que incluye desde un álbum de figuritas sobre la obra hasta un calendario erótico digno de la más acomodada gomería de Warnes) termina de darle forma a este experimento teatral que desde agosto hasta principios de noviembre invadirá la sala principal del Rojas.
El espectador podrá asistir a las desventuras de Velita, la niña pobre con hambre de pan, y de Candela, la niña rica que tiene tristeza. De esta manera, el público será testigo de una romántica tragedia donde los padres no encuentran a sus hijos, y donde los pobres se enamoran de los ricos; de dos hermanas separadas al nacer; de un eclipse de sol que se repite como un péndulo; y de cómo fuerzas antiquísimas llevan a la más cruenta lucha de clases.




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