Viernes, 15 de Enero de 2016

De Guillermo Calderón

País: Chile

COMPAÑÍA: Teatro Playa

Villa + Discurso se presentan en un mismo programa con tres actrices que interpretan los personajes de ambas obras. En Villa tres mujeres evalúan distintas propuestas sobre qué hacer con Villa Grimaldi, un centro de tortura y exterminio de la dictadura de Pinochet. Durante 70 minutos, los personajes debaten alrededor de un escritorio, reflejando las disyuntivas actuales de los organismos de derechos humanos sobre el presente de los espacios vinculados a la violencia de Estado. ¿Cómo dar cuenta del horror del pasado sin caer en una reproducción de parque temático ni en la gelidez de un museo de arte contemporáneo? Con escasos recursos escénicos utilizados de manera muy potente, la obra resulta una reflexión desde el terreno simbólico, el teatro, sobre el peso de los signos y las responsabilidades y fantasmas de quienes tienen la tarea de decidir cómo elaborar el pasado. A pesar de la densidad del tema, las actrices logran darle cuerpo a una compleja discusión de ideas y posturas frente a la violencia y el dolor. Luego de una pausa sigue Discurso, obra que Calderón desarrolló en 2009 en el Royal Court Theatre de Londres. En la puesta, tres actrices encarnan a la ex presidenta chilena Michelle Bachelet (2006-2010), en un imaginario discurso de despedida de su cargo de funcionaria pública. “Fuera de carácter”, como si “alguien pusiera palabras en mi boca”, Bachelet ya no es reservada y elegante, y hace un recorrido por su pasado de militante de izquierda, sus buenas intenciones como gobernante y las contradicciones de una socialista en los palacios de gobierno que ha sido “elegida para administrar el modelo neoliberal”. La obra de Calderón no solo despliega las palabras de honestidad brutal que todos quisiéramos escuchar de un gobernante saliente, sino que además construye una Bachelet que es portavoz de los sueños y frustraciones latinoamericanas cuando los deseos de equidad social tienen que confrontar a la realidad del modelo neoliberal que se impone.

Este espectáculo formó parte del evento: VIII Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA)

Duración: 110 minutos




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