Martes, 18 de Octubre de 2016

De Luis Quinteros

Un acontecimiento se avecina, afuera el calor es intenso, silencio.

Algunos pasajeros presienten algo, se inquietan pero están seguros y protegidos por la capsula de vidrio del salón.

Calor y frío en el aeropuerto, lugar de paso, impersonal, no lugar. Afuera el sol quema y mancha la piel, esto es real. Adentro el frío congela la carne y el corazón, esto también es real. El único casi irreal es el vidrio, transparente, templado y frágil.

El hipocentro se produce, debajo de la tierra muy profundo o adentro muy hondo, las consecuencias comienzan afuera, todo cae.

Los pasajeros asustados como borregos ven el escenario del epicentro desde adentro de la pecera hermética. Los vidrios tiemblan, se rajan, ceden.

La catástrofe llega al interior, todo se desmorona. Después silencio, luego la nada.

El salón queda destruido, desparramado, desordenado, no hay donde quejarse. Los mostradores de ?customer care? se encuentran vacíos.

Se mezcla el afuera con el adentro, el calor es el mismo, ya no funciona el aire acondicionado, la línea de falla debajo de la tierra borró en un acto burlesco la línea de separación entre el afuera y el adentro.

Premio producciones 2011. Subdirección de Artes Escénicas de la Secretaría de Cultura de la provincia de Córdoba.

Esta obra cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro.

  • linea de fallalinea de falla
Clasificaciones: Teatro




e-planning ad