Martes, 19 de Enero de 2016

De Diana Casas

¿Cuántas veces atados ante la imposibilidad de volar, hemos construido barreras que nos impiden avanzar y crear nuestros propios paraísos? Pero, ¿cuántas veces es suficiente, una imagen, un sentido o un pequeño impulso para que te decidas a volar o suspenderte??. Provocando la liberación del espíritu a través del movimiento y el desprendimiento de la tierra construimos nuevos paraísos, nuevos espacios y percepciones que transformen la realidad y sus leyes físicas. La gravedad entonces evidencia el riesgo de una exploración donde la danza surge como celebración del alma en su plenitud de sensaciones al materializar sus paraísos internos.

En el cuerpo de la interprete "El Pájaro" toma vida, cargado de matices y sentidos conduce a quien lo ve a un paraíso interno donde su abstracción de la realidad, lo llevará a encontrarse con aquellas sensaciones y motivaciones que guarda en silencio. Este encuentro motiva saltar las barreras que nos limitan y cohíben, evidenciando nuestros más profundos anhelos y sus posibilidades de realización. Porque "Nos suspendemos para estar más cerca a nosotros mismos y sentir la levedad de nuestro ser".

Técnicamente este vuelo es posible gracias a los elementos y formas que la investigación de esta obra ha generado, donde las cintas, cuerdas y elásticos se integran en sistemas que permiten el vuelo de este "pájaro humano" que construye su camino hacia las alturas.





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