Sábado, 16 de Enero de 2016

En Noches de satén rígido dos mujeres que se dedican a la prostitución evocan los recuerdos del ayer y los mezclan con sus fantasías del futuro. Samarkanda y Obsidiana, “viven peleando como en un ring de boxeo”, y fueron propietarias del bar El ladrillo rojo, en los años 50 del siglo pasado. La primera quiere huir del pasado y la segunda ensalza su origen. En este diálogo dos personajes a través de sus textos manejan cosas que tienen que ver con lo político y también con lo social. La historia tiene sus toques irónicos, por ejemplo: el que Samarkanda venda el bar al gobierno, que lo convierte “en patrimonio cultural”, cambiándole el nombre por el de: ‘Tu cultura y yo’. Pero aunque esa es la anécdota, el trasfondo es que la obra es una pieza que habla de la mujer, de la prostituta, del extranjero, de la soledad y de la muerte. Aunque la obra se ubica a mediados del pasado siglo, es una pieza viva y vigente porque se refleja al hombre como ser humano con sus más actuales problemas. De tal manera que la puesta en escena, ‘esperpéntica’ en su estética no define una época específica sino que es una mezcla de diversos tiempos y momentos.





e-planning ad