Miércoles, 20 de Enero de 2016

El fabuloso poder de síntesis de Pinter aparece en esta obra que es un modelo de fragmentación. Se mezclan los tiempos, se diluyen los recuerdos. ¿Qué es real y qué imaginario? ¿Qué es lo vivido y qué lo soñado o lo recordado? La escritura de SILENCIO tiene la precisión de una partitura: las pausas y los silencios están claramente diferenciados. Los personajes no dialogan, no hablan ni de ellos ni de los otros. Simplemente piensan en voz alta. Y como los pensamientos no siguen reglas gramaticales, las frases –cada vez más breves- quedan inconclusas, no se terminan de articular. El silencio está adentro y afuera de la obra, es un paradigma metateatral, y está en el título de la obra porque sintetiza un concepto pero también está indicado en las didascalias y es, para cada uno de sus personajes, un silencio existencial. (Esta pieza fue estrenada por la Royal Shakespeare Company en 1969).

Este espectáculo formó parte del evento: Festival Pinter





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