Viernes, 18 de Marzo de 2016

De Gonzalo Senestrari

¿Por qué escribí esta obra? Básicamente por el hecho de creer que al parecer la gente se está volviendo más y más idiota cada día. Divido a la gente en dos grupos, los que están adentro, y los que están afuera. Los que están adentro de alguna manera se acostumbraron a una forma de vida que plantea este mundo, el cual, para ser parte de una sociedad, te exige seguir ciertas normas que sólo logran que el ser humano pierda de a poco la capacidad de preocuparse por lo que, al fin y al cabo, es lo más importante: las personas. William James, quien estudiaba la conducta humana, tenía la teoría de que una persona tarda 21 días en acostumbrarse a algo, en hacerlo rutina, yo hace 21 años que no me acostumbro a este mundo. Siento que estoy afuera, y aunque de tanto en tanto entro a visitar adentro, no está bueno lo que encuentro ahí. Por eso cuando escribo una historia, intento provocar a la gente.

En esta obra muestro una situación irracional dentro de este mundo: el estado de guerra. Situé la obra en un búnker alejado de todo, dentro hay dos soldados muy distintos entre sí, que sólo se tienen el uno al otro, que pelean en una guerra sin siquiera conocer la causa por la cual empezó, donde lo único seguro que tienen es el saber que pueden morir en cualquier momento. Por eso elijo el humor, el sarcasmo, la ironía, de otra manera las historias que cuento serían realmente insoportables para el espectador. Intento no olvidarme de lo que yo creo es uno de los principales objetivos de las artes: entretener; pero, sin dejar de lado, claro, que está bueno que la gente se quede reflexionando sobre el absurdo de la condición humana.

Clasificaciones: Teatro




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