Sábado, 16 de Enero de 2016

De Gonzalo Demaria

En colaboración con teatro de Fernán Gómez, Madrid, España

En abril de 1871, el pintor y la canonesa se resguardan en las dependencias de la Catedral de Buenos Aires. Es Semana Santa, la peste azota la ciudad y el índice de muertes es alarmante. Todos, incluidos el gobernador, los magistrados y el Arzobispo, han escapado a otras ciudades de las garras dela enfermedad. Elartista, venido de Madrid, tiene que cumplir con el encargo de pintar a Santa Lucía, tarea que se vuelve dificultosa por la falta de modelos adecuadas. La canonesa, descendiente de angoleses y antigua amante del difunto Deán, se ofrece, a pesar de su fealdad, a posar para la obra, decidida a que se cumpla el encargo.

Cuando aparece el pintor con un muchacho de belleza marmórea, cree encontrar en él a San Sebastián, quien salvó a Milán dela peste. Decideentonces retratar al Santo para redimir ala ciudad. Díasdespués despierta de la fiebre y la canonesa le relata lo cerca que estuvo de morir a manos de la peste y de la Comisión (organismo improvisado para limpiar la ciudad de la cruel enfermedad), le cuenta de sus visiones sobre el joven y de la maternal atención que le prodigó para salvarlo.

Sólo la promesa de pintar a Santa Lucía lo ha mantenido con vida, y ella posará para lograr la culminación dela obra. Lacondena que caerá sobre el pintor es el infierno reservado a los estetas: “si la fealdad de la Medusa tenía el poder de convertir en piedra a quien la mirara, ¿qué efecto produce la belleza?”.

Duración: 70 minutos




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