Lunes, 01 de Febrero de 2016

Somos animales. Y aunque todos esgrimimos nuestra humanidad como algo que nos separa del resto del reino, es probable que no haya nada como recordarnos mutuamente nuestro carácter de zoológico. El carácter racio-animal del hombre no hace más que enarbolar su superioridad sobre el reino animal. Pero en realidad somos la raza menos evolucionada de esta reserva. Jorge Ledesma escribía en "El juicio de los animales", acerca del hombre: "Fabricar revólveres, ametralladoras, cañones, submarinos, radares, y finalmente, la bomba atómica y neutrónica, no pueden ser un signo de superioridad sino de inferioridad manifiesta. Cuanto mas inventa, con mayor fuerza lo pone en evidencia: siempre esta desprotegido. El gran inventor, de tanto pensar en el porvenir, no vive el hoy. Desconfía siempre y por eso quiere asegurarse. Es un enfermo. Deposita dinero en los bancos, se hipoteca con seguros de vida que no aseguran nada, se sacrifica pagando una jubilación durante toda su vida útil; para morir, finalmente, sin haber disfrutado un solo día en paz. "Mirad nuestro perro-dice Schopenhauer- ¡que tranquilo y contento está¡ Millares de perros han muerto antes que este viniese a la vida pero la idea de la muerte no lo ha oscurecido. He aquí por que vuestro perro está tan fresco, tan animado, como si este fuera su primer día y no hubiese de tener termino".
Entremos así a la sociedad tan zoológica como sociológica.





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