Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Ignacio Gómez Bustamante

Compañía Banfield Teatro Ensamble

Él, un hombre cansado, emprende un viaje al interior. En la lejanía, apartado del ruido del mundo y rodeado de sus discípulos, vive su antiguo maestro, con quien piensa reencontrarse. Muchos años y no menos meditaciones le requirió al hombre la decisión de volver a hablar con su guía espiritual. Lleva a su hijo adolescente consigo. Es necesario que lo acompañe.

Llegan a la estación del pueblo y allí mismo cenan. El hombre decide tomar un taxi hasta la hostería, pero el hijo prefiere ir caminando por la orilla del lago. Horas después aparece en la habitación en estado de total ebriedad.

El padre lo interroga: ¿por qué esto ahora? Habían hablado antes de la partida y el hombre le había explicado su necesidad de introspección y paz para este viaje. Julián, el hijo, está tan intoxicado que no puede mantenerse en pie. El padre lo lleva en andas hasta la cama y, agobiado, se tiende él también en la suya para descansar unas horas. Pero la realidad se confunde con el sueño. ¿Dónde están las fronteras? El hijo está ahora en perfecta serenidad contemplando a su padre en el lecho. “Padre, padre, recuerda… Es necesario hacer memoria.” Entre ambos reconstruirán un pasado mudo en su propia lejanía: una sala de terapia intensiva donde el joven agoniza luego de ser herido con arma blanca en el baño de un bar. Lo habían encontrado cerca del puerto, vestido de mujer, perdiendo sangre por su costado y por la boca. Antes de ser subido a la ambulancia ha dicho: “Tengo que ayudar a mi padre a encontrar a mi padre”.

Ahora en la hostería todo se vuelve cada vez más extraño. Seres desconocidos acechan en los pasillos y el hijo desaparece con frecuencia. Cerca de la orilla del lago se ha puesto de acuerdo con un sujeto de peligroso aspecto a quien le ha ofrecido dinero a cambio de que lo acompañe a la hostería, pero no sabe que el individuo quiere todo el dinero y que hará lo que sea para conseguirlo.

Clasificaciones: Teatro




e-planning ad