Lunes, 16 de Enero de 2017

De Marius von Mayenburg
Parásitos es una competencia de crueldades entre unos personajes en mutua dependencia. La obra nos confronta a los vínculos patológicos que los hábitos sociales y familiares disfrazados de normales nos condenan a repetir. Un sociedad perdida, decadente, hipócrita cuyos integrantes viven en la constante paradoja de necesitarse mutuamente y destruirse simultáneamente. Un teatro en el que los deseos y las neurosis se manifiestan de modo urgente, carnal. Parásitos sociales y emocionales, los protagonistas se necesitan para seguir existiendo y al mismo tiempo se humillan y destruyen. Las armas son la discriminación, la ofensa, el cinímo, la acusación. El lenguaje no sirve para la comunicación y se utiliza como instrumento de tortura y poder. El verbo no tiene destino, no sirve para llegar al otro. Los personajes son parásitos, cautivos de su propio ser, que chocan constantemente con violencia, mientras que el purgatorio de las crueldades no cesa. "Cada relación personal constituye un permanente experimento con la resistencia del otro". Mayenburg El viejo Multscher se durmió al volante y atropelló al joven Ringo. Desde entonces, Ringo vive en una silla de ruedas, no sale de su casa y depende de su novia Beti. Aunque no le guste, tiene que soportar que Beti acoja temporalmente a su hermana Federica, a la que encontraron inconsciente tirada al pie de una autopista. Federica está embarazada y amenaza con suicidarse. Su marido, Petrik, que sólo se interesa por una serpiente con la que convive, aparece de pronto en la casa de Beti buscando un dudosa reconciliación. Finalmente, hasta Multscher se presenta, ya que no soporta vivir solo con el peso de la culpabilidad...




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