Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Ana Katz
Víctor, radicado en el extranjero, debe viajar hacia su país de origen enviado por la empresa en donde trabaja y tendrá solo un día para ir a visitar a su familia que hará lo imposible para poder homenajearlo en esa breve estadía. En ese momento, se producirán desde giros dramáticos y toques de humor hasta profundas solemnidades, dentro del tradicional y querido seno doméstico. Actualmente, la obra de esta directora novel ya tiene su versión cinematográfica, y participará en el festival de Toulouse, en Francia. Mereció un crédito del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales y una coproducción con el Teatro General San Martín. En esta obra la autora trata de reflejar el mundo de una familia en toda su complejidad. Una familia donde los lugares son muy precisos y cada integrante actúa manteniendo esa situación, pendiente de que nadie se desbande ni un poquito. Y dentro de esta familia, , el personaje fuerte de la puesta: el de una madre que oscila “entre la abuela que cocinaba sin chistar y la mujer moderna que no piensa que su destino son las tareas domésticas. Una mirada profunda y solemne a ese universo de lazos familiares que recuerdan que cada uno pertenece en gran medida a ese mundo tan particular y fraterno, y lo difícil que es despegarse de su sombra.




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