Lunes, 18 de Enero de 2016

De Alejandro González Novoa, Silvia Hilario

El universo poético de Alejandra Pizarnik nos remite a sonidos perturbadores, voces que le hablan y la habitan: “Escucho grises, densas voces en el antiguo lugar del corazón”. Múltiples personalidades y diferentes voces que la atormentan. Metáforas sinestésicas (la correspondencia de un sentido a otro sentido) en un primigenio corazón.
“Yo no puedo hablar con mi voz sino con mis voces”.
Por el contrario, creemos que la palabra (vehículo por antonomasia del lenguaje y el sentido) representaba una limitación sonora para expresar su poética, en donde manifiesta una voluntad de ir más allá del sentido, en donde se hace visible ésta perturbación de no ser comprendida o no poder comunicarse.
“Sólo puedo trabajar con alusiones, con aproximaciones pero no con palabras. Se puede expresar sólo lo obvio, nunca lo esencial, que es, indecible”.
La obra de Alejandra Pizarnik nos habla de la ausencia de cuerpo, de un cuerpo segmentado, dividido con multiplicidad de voces y sentidos.

Este espectáculo formó parte del evento: Celebración: Segundo Festival Nacional de Teatro en Ecunhi





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