Domingo, 16 de Octubre de 2016

¿Está el futuro escrito por algún tipo de fuerza exterior al hombre, por alguna entidad a la que se le suele dar el nombre de Destino? ¿Somos los hombres juguetes de esa idea? De ser así, ¿podemos modificar lo que está escrito en el destino o sólo acatar? ¿Hay alguna relación entre la felicidad y el destino? ¿Quién no se siente, a menudo, habitado por fantasmas, por otros que, al mismo tiempo son el mismo; otro, un doble quizá, odiado, temido y contradictorio, y que hace que se instale la duda en el ser? ¿Quién no ha sentido la impotencia, el temor de enfrentarse al tiempo, de salir de la espera constante y vivir, de ponerle fin a la sensación de que algo imposible de detener se nos escapa entre los dedos como el agua? La angustia de saber cómo vivir y no poder lograrlo, no animarse. Ya lo supo Charles Baudelaire cuando escribió en su poema El enemigo de la famosa colección Las Flores del Mal:

¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo,/ Y el oscuro enemigo que nos roe el corazón, / Crece y se fortifica con nuestra propia sangre.

Esta obra, a diez años de haber sido escrita, tiene una vigencia y solidez sorprendente ya que despliega con seriedad temas permanentes de la humanidad y la existencia de una manera, si no novedosa, al menos original por su forma, quizá inspirada en la forma de la tragedia griega, resolviéndolos con decisión, sencillez y un toque de humor. No es un musical, aunque se propone la mezcla de acción dramática y lírica, en formato de canciones de rock. Te invitamos a que busques dentro tuyo tu propio enemigo.

Clasificaciones: Teatro




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