Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Fernando Arrabal

En un cementerio de automóviles viven ocultos seres condenados a una particular convivencia, preocupados por sus funciones vitales básicas, y reprimidos por la policía. Sin embargo, tres músicos irrumpen en el cementerio y lo invaden con su música. La policía les persigue... lo vital, en el cementerio de automóviles, está prohibido.
Cada uno de estos tres personajes interpreta un papel de la Pasión de Jesucristo, recreada por Arrabal en la obra, la que si bien, no nos exime de la crueldad y la violencia, también hace lugar a esos atisbos de ternura y bondad que siempre anidan en cualquiera de nosotros. Así. lo más alto y lo más bajo aparece en 'Cementerio de automóviles' sin tapujos, sin normas sociales, sin órdenes culturales que atemperen o suavicen.





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