Jueves, 11 de Agosto de 2016

De Dea Loher

Una artista europea vuelve de un viaje por Afganistán. Intenta escribir lo que vivió en ese país. Pero no encuentra las palabras. Demasiado fuerte son las imágenes de la guerra. Un país tan cerca, a tan pocas horas de avión, un país tan lejos. Un país sin palabras.

Una artista alemana viaja a Buenos Aires a dirigir una obra teatral. Cada día, accidentes imprevisibles impiden lograr lo que quería antes. Convoca actores, alquila sala, cambia de actores, cambia de sala. Los obreros interrumpen. Lluvias increíbles impiden dar un paso. Los actores no llegan, quedan varados en medio del campo, lejos de Buenos Aires. Tomás un taxi y nunca llegás, porque todos van en taxi. Llegás demasiado tarde. Querés acordar algo y falta crédito en el celular.

Y cuando los tengo a todos reunidos, disponibles, no encuentro las palabras para dirigirlos, me falta el idioma.

Pero siempre, siempre, se abren otras posibilidades, para seguir con entusiasmo.

La vida en Buenos Aires es un laberinto. Se abren caminos con mucho encanto que de antemano no podés ni imaginar.

Clasificaciones: Teatro




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