Lunes, 24 de Octubre de 2016

De Pablo Bontá, Rafael Bruza

Un hombre puesto en el extremo de su vida intentando permanecer, reclamando la cercanía de un amor perdido en el tiempo.
Dicta conferencias de prevención de enfermedades y sus consecuencias mortales en un vetusto y olvidado plan quinquenal de salud de alguna repartición pública.
Un absurdo: ese hombre lleva en su cuerpo todas las enfermedades conviviendo en un delicado equilibrio. Un grotesco: las muestra, expone públicamente sus males.
El hombre puede morir de mil formas pero la muerte sólo tiene que escoger una. Morir vamos a morir, sin saber qué forma nos reservará la muerte.
Y en medio del discurso alucinado de este conferencista, la necesidad pura y exclusiva del amor como única tabla de salvación.

Clasificaciones: Teatro




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