Jueves, 21 de Enero de 2016

De Oria Puppo

Concepto:

Partir de dos líneas y usarlas como motor:

· Explorar como hablar del bicentenario es, en este caso, explorar sobre el tiempo.

· El tiempo de la tierra y sus habitantes.

El registro temporal, la fotografía y su relación con el tiempo, queda marcado en esa fracción de segundo. El bicentenario no está de moda, está casi vacío o mirado lateralmente. Esto sólo afirmó la idea de rendir una simple y minúscula reflexión o lectura sobre él. Festejar los orígenes, no olvidar que somos parte de un enorme grupo de personas tan diferentes como sea posible imaginar. Pensar que este vacío es llenado por nosotros y nuestros antepasados. Intentar dar testimonio de esto.

“El pulso de la historia. ¿Cómo lo efímero puede percibir el movimiento irreversible del tiempo y a la vez su duración? Encontrar el pulso interior de la historia sin tener que contarla. Mantener los doscientos años que nos separan de nuestros orígenes a la distancia y explorarlos.

Un hombre medida eterna del tiempo. Un hombre como una imagen propia en cada instante de este tiempo, en cada momento igual que uno ahora.

El flujo de la imagen. Lograr una percepción de lo que fuera el ayer. Establecer un árbol genealógico sin raíces.

Un árbol genealógico sin raíces. Proponer la posibilidad de encontrar su sitio en el pasado. Poder elegir ser contemporáneo de Moreno y otros. Hacer de la historia un mapa geográfico, un espacio, desplazando la imagen en tiempo y espacio.

Esta instalación no cuenta lo que fuimos ni lo que somos, sólo intenta acercarse a lo que significa ser, estar en la historia, ser un tiempo relativo.”

Oria Puppo

Este espectáculo formó parte del evento: Performances.Revolución.Rojas.





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