Lunes, 24 de Octubre de 2016

De Enrique Giungi

Algunas historias no deberían contarse,
tendrían que ser sepultadas en una cripta de mármol negro con filigranas de plomo.
Y lapidarse allí eternamente.

En un pueblo a punto de celebrar sus fiestas patronales, un grupo de religiosas prepara un té para la visita del obispo.
Todo se desarrolla en un correcto orden hasta que se enteran de una noticia que las inquieta:la Congregación de "Las Adoratrices de la Divina Oración" viene con el obispo...
Son históricas rivales. La paranoia invade el convento. Afuera (también) se desata una tormenta iracunda. Las calles comienzan a inundarse.
Una suma de trágicos momentos signará la historia del pueblo y de las monjas.





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