Viernes, 29 de Enero de 2016

Cuando tengo que contar como empezó Tangalanga, necesito relatar la historia de mi gran amigo Sixto en el año 1962. El había sido operado de la cabeza y debía estar en cama 24 horas por día, lo que le significaba, por ser un tipo muy inquieto, un suplicio. Estaba lucido como vos o como yo, que bueno; después de todo no es tanto...

Yo tomaba el tren hasta San Fernando, donde se encontraba postrado en cama, tres o cuatro veces por semana lo iba a ver porque conmigo se divertía mucho, y un día me cuenta que a su perro lo atendía un veterinario que según él le cobraba como si fuera Favaloro, una barbaridad, así que me puse en campaña y le pedí los datos del tipo a la esposa de mi amigo.

Lo llamé y no estaba, pero si hubiera estado, mi amigo no hubiera podido escuchar las respuestas del veterinario. Entonces me acordé de un regalo que me habían hecho, un aparatito para pegar en el teléfono que podía conectarse a un grabador. Al otro día lo volví a llamar al veterinario, lo hice engranar y le llevé la grabación a Sixto.

Se descostilló de la risa, y como no le gustaba hablar de la enfermedad, cada vez que iba alguien a visitarlo le decía: "Mira la grabación que hizo mi amigo". Esto le sirvió para mantenerse ocupado un tiempo, pero cuando ya la habían escuchado todos tuve que realizar otro llamado, después otro y así sucesivamente. Creo que hice 30 llamados en esa época."

Ficha técnico artística
Actúan:
Dr. Tangalanga




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