Martes, 19 de Enero de 2016

El teatro se durmió. Lentejuelas, plumas y accesorios yacen en el escenario. En la oscuridad una lamparita se agita… El Portero! Un personaje singular, se aventura en el espacio despojado. Se sorprende, se divierte; el cuerpo torpe, la cabeza lista para hacer todas las locuras, un piano extraño, zapatos mágicos, un conejo blanco. Un cofre de herramientas sinfónicas… Sus sueños inconfesos cobran vida. Esta alma cándida, sin ni siquiera vacilar, transforma su cotidianeidad en poesía.
El espectáculo se apoya en el lenguaje universal del clown y de la música. Tanto bailarín, trapecista o pianista inesperado, Anthony Venisse, artista multidisciplinario si los hay, roza el absurdo con su personaje emocionante. Puede estar con un conejo desconcertante y él se deja llevar en un ballet funesto sobre zapatos de punta; puede, también, estar al mando de un piano recalcitrante. Su Portero expresa la búsqueda urgente de un imaginario o de un sueño en cada uno de nosotros. Este unipersonal tragicómico nos habla de fantasía, de creación y de superación.

Orígen: Canadá





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