Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Sacha Barrera Oro

Reseña: El espectador se encontrará ante cuatro hermanos ciegos, que discuten constantemente al tratar de recordar a sus padres, su familia y a una mujer llamada simona . La acción se desarrolla involucrando juegos y el humor siempre está presente, es una historia amena con un texto inteligente y que invita al espectador a reflexionar sobre la imposibilidad de ver.


La pieza pone ante los ojos del espectador a cuatro hermanos ciegos que casi todo el tiempo hablan. Entre las formas del diálogo teatral, predomina el coloquio, pero se entrelazan a lo largo de la pieza algunos apartes de efecto cómico y cinco importantes monólogos: cuatro pronunciados de manera individual -valga la redundancia por cada uno de los personajes y uno proferido en forma grupal -valga la contradicción como cierre de la obra. Los bloques de coloquio, que constituyen los ocho cuadros de la pieza, mantienen entre sí una relación causal y temporal indefinida. La situación espacio-temporal en que ocurre cada uno de los intercambios verbales permanece en la ambigüedad, pues, según se advierte apenas comenzada la obra, se hace imposible deslin-dar lo que verdaderamente acontece dentro del mundo ficción al de lo que dentro de él es ya producto de la fantasía o del sueño. En el primer cuadro, por ejemplo, los hermanos 1 y 2 parecen encontrarse en un hotel y estar organizando una salida. El diálogo se pierde en otro asunto por un momento y luego da la impresión de que se hallan dispuestos a llamar a una moza para pedir unas bebidas:

El conflictivo conocimiento de la realidad se instaura como el tópico más abarcador y se evidencia en la orientación que asume la mayor parte del diálogo: los personajes entablan discusiones de tono infantil, como anticipa el título, sobre la veracidad o no de lo que dicen y se acusan recíprocamente de inventar mentiras sobre lo que nunca han visto.

En cuanto a los sectores de la realidad representados, se privilegia notablemente el de la vida privada. Una isotopía de la vida pública aparece en algunas referencias aisladas, palabras sueltas diría, de connotación histórico-política.

Los personajes de Hermanitos discuten y sobre lo que no logran arribar a la verdad es quiénes son ellos mismos y quiénes eran unos padres a los que nunca han visto. El tema de la incertidumbre se proyecta primordialmente sobre la conformación del yo, la existencia del otro y la identidad del yo en relación con el otro, problemas para los que el dominio de la familia ocupa un papel central. Si el tópico de la incertidumbre preside la estructura semántica, los instrumentos con que se rastrea la verdad se tematizan, lógicamente, de manera problemática. Además del fracaso del lenguaje y un tratamiento original e inquietante de ciertos medios con que el sujeto se contacta con el otro o se apropia del mundo exterior: la visión -o su ausencia, el acto de comer y la sexualidad. En las obras de Barrera Oro, los personajes comen por los ojos, se convierten en espectadores de la comida de otros o conciben el sexo con una forma de ingestión. La vinculación entre esos núcleos temáticos invita a una lectura psicoanalítica que, de hecho, se sugiere en los propios textos a través de la mención de algunos conceptos de resonancia freudiana. Sin embargo, la apropiación del discurso científico o de cualquier otro discurso explicativo del mundo no conduce a una profundización coherente y exhaustiva de estos temas pues se lleva a cabo por medio de la parodia o a través de aforismos y simplificaciones propias del saber popular. La forma en que el discurso teórico se incluye en la obra de Sacha Barrera Oro se motiva directamente en su concepción del discurso teatral.

GRUPO: Estroboscopio
DIRECCIÓN: Grupo Estroboscopio

Clasificaciones: Teatro




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