Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Fiorella De Giacomi, Laureano Lozano

( golpe de un émbolo antiquísimo.)

De modo que no hay sol ni revelaciones
Ni víctima tampoco....

Mi infancia, podría decirse, fue más bien complicada. Mi madre murió cuando nací, en el parto.

No me siento culpable, pero más de una vez la necesité tanto que me dispuse a recorrer ese corto camino que nos separaba. Por supuesto nunca me animé a hacerlo.

Mi padre se fue cuando yo era tan sólo una niña de 10 años.

Nunca se lo perdoné. Sólo mido un metro cincuenta centímetros, cómo si su ausencia me hubiera impedido crecer. Algo adentro mío se paralizó.

No he tenido mucha suerte con los hombres. Me he habituado al lenguaje y a los gestos del resentimiento.

Hasta que conocí a Antonio. Entonces me di cuenta que yo había nacido para adorarlo.

Antonio no era como mi padre. Me gustaba estar bajo su mando.

Pero desde hace un tiempo las cosas han cambiado. Nos separa un vacío infinito bajo el mismo techo.

Desdes entonces no hago otra cosa que cantar tango mientras lavo los platos.

Y escribo algunas cosas para matar el tiempo. Tonteras.

Siempre soñé con escribir un guión, un guión de película.

Pero se que no puedo hacerlo.

Después de todo, sólo soy una mujer.

Sofía.

Este espectáculo formó parte del espectáculo: El Porvenir: teatro sub 30 - Segunda edición - Grupo B





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