Lunes, 24 de Octubre de 2016

De Sol Rodríguez Seoane

Lorenzo y Alicia se pierden en el bosque encantado de Ostende. Sin saber cómo, llegan a la casa de la infancia de Lorenzo, donde los espera Rafael, el cuidador. Rafael no los recibe muy bien.
Pasaran un día de vacaciones extraño y lleno de insolaciones. Lorenzo tratará de entrar a su casa, perderá sus valijas y las encontrará de nuevo, Alicia se lastimará un pie, tomará sol y aprenderá a usar la escopeta, y Rafael, luego de años de encierro, saldrá de la vieja casita de Ostende para recibir a Lorenzo, y para enamorarse como en las películas, con malla y borceguíes.
Al final del día, sin que ellos se den cuenta, todo habrá cambiado de lugar. Igual que el jardín y las nubes que se desplazan por el viento, Lorenzo, Alicia y Rafael parece que están quietos, pero se están moviendo.

"Ostende es una obra construida a partir de la ambigüedad del lenguaje. Lo que dicen los personajes es opaco, no deja ver lo que hay detrás. No tenemos más que el lenguaje para comunicarnos y este es impredecible, engañoso, circular. De la misma manera, Ostende también es impredecible, engañosa y circular.

Ostende es un agujero negro, que señala lugares que no existen. Es el sueño de Lorenzo antes de morir. Un sueño expresionista.

Escribí Ostende pensando mucho en la muerte. No se bien dónde estoy ni a dónde voy, ni a dónde quiero llegar. Sólo se que un día llegará el final, en un bosque o en una ciudad, y que no importa lo que haga, al final del camino siempre Habrá un pozo y una cruz esperándome, para dejar hundir mis huesos.
Para mi la muerte es un bosque perdido en la costa atlántica, irreal y fosforescente, que me espera con las puertas de sus brazos abiertas." Sol Rodríguez Seoane.

Este espectáculo cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y Proteatro

Clasificaciones: Teatro




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