Jueves, 27 de Octubre de 2016

De Jorge Villegas

La misma trata acerca de un militar contemporáneo de Rosas, cuyo nombre no figura en los lugares centrales de la historia nacional. Es un verdadero out-sider. Acusado de traidor, de polígamo, de criminal, de abusador de menores, maloneador, secuestrador, y también de otras hazañas viles, todas probadas, éste personaje se encuentra a la vera del grand-recít de la historia argentina. De purrete metido a militar, en su país San Luis, creció en las ideas unitarias de los caudillos Videla y Paz. Para ambos sirvió. Y cuando la mazorca comenzó a seguirlo dada la ley tácita roja de "conmigo o contra mí", el buen señor rodeado e incentivado a cambiarse de bando-lo hicieron cientos- y ante la posibilidad de huir a Europa, o a Chile, se decidió por la más osadas de las experiencias de otrora, el exilio interno. Irse a vivir con los indios y desde allí enfrentar la mazorca. Maloneó, fue cacique ranquel, tuvo descendencia india y cerca de cien mujeres, muchas de ellas cautivas, y desde el desierto salió vencedor un buen día, derrotado Rosas. Pero para la historia oficial Baigorria nunca retornó de su traición elocuente, el abandonar la civilización racional y futurista, para irse a vivir al planeta salvaje y enfrentarnos con odio. Se llamó Manuel Baigorria. Coronel Baigorria. Coronel del Ejército Argentino y Cacique Ranquel. Lonko y milico, al mismo tiempo.





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