Lunes, 18 de Enero de 2016

De Eduardo Gudiño Kieffer

Había una vez una abuela que tenía un aljibe para que conozca su nieto.
Había una vez un chico que se fue a pasar unas vacaciones a la casa de su abuela.
¿Qué puede ocurrir cuando un chico sin miedo y una abuela preciosa resuelven conocer el fondo del mar?
Ya sé: te parece rarísimo que una historia de piratas empiece con un aljibe y una abuela.
Pues no es tan raro. Primero: porque todos los aljibes del mundo son un poco mágicos. Segundo: porque todos los cuentos del mundo son cuentos de abuelas.





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