Martes, 24 de Mayo de 2016

De Stela Camilletti

En Buenos Aires, corre diciembre de 1853. En una pequeña celda Leandro Antonio Alén espera la decisión del tribunal que lo juzga. Había sido integrante de la Mazorca, el brazo armado de la Sociedad Popular Restauradora y después de la caída de Rosas, había sido también miembro de las fuerzas del coronel Hilario Lagos que sitiaron Buenos Aires en 1852. Se lo condenó por los crímenes que cometió cuando perteneció a la Mazorca. El día de la ejecución ante el pelotón de fusilamiento, entre la multitud presente estaban su hijo de 11 años Leandro N. Alén (más tarde Alem para atenuar de algún modo el recuerdo de ser llamado "el hijo del ahorcado"), y su hija Marcelina madre ya de Hipólito Yrigoyen. El ahorcado, historia de una pasión pone la mirada en ese personaje en el espectáculo Héctor Bidonde- padre del fundador de la Unión Cívica Radical y abuelo de quien fuera dos veces presidente de la Argentina. Imaginar esos pocos días de encierro esperando el juicio y la condena sugirieron a la autora y a nosotros, sus intérpretes, -expresa Andrés Bazzalo- la posibilidad de reflexionar acerca de nuestra historia, de las contradicciones de nuestros procesos históricos, plenos de lealtades, oportunismos y traiciones.

Clasificaciones: Teatro




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