Domingo, 24 de Enero de 2016

De Juan Antonio Anguita

En el mundo en el que vivimos, saturado de información audiovisual, reality shows y programas de dudosa ética, es lógico afirmar que todo el mundo tiene un lado morboso o perverso. Esta afirmación está en boca de todos, ¿pero qué nos lleva a ese estado?, ¿qué nos hace interesarnos por ese tipo de historias?

En esta obra no se intenta dar respuesta a estas preguntas, pero el espectador, en cierta forma, puede llegar a sentir como, gradualmente, ocurre este proceso en el que uno se va adentrando y profundizando en las historias que más morbo suelen darnos.

Son tres historias con varios elementos en común, una misma habitación y tres parejas de personajes que intentan arreglar conflictos personales a través del sexo.

Historia 1

Dos jóvenes han quedado para practicar sexo en una habitación de hotel. Se han conocido por internet esa misma noche. Después de hacerlo, él tiene que marcharse por motivos de trabajo. Aunque se gustan, no pueden estar juntos. Algo que él oculta les impide disfrutar de una noche tan inesperada como romántica.

Historia 2

En la misma habitación, una prostituta espera la llegada de un cliente: es su primer día. Cuando éste llega ella se desilusiona e intenta no acostarse con él. Después de varios intentos y gracias a la verborrea del guionista, lo consigue. A pesar de la intimidad que logran alcanzar, él oculta un secreto que no llega a confesar a la chica. Las verdaderas intenciones para estar en ese lugar no son las que él asegura son.

Historia 3

Un chico homosexual le plantea a su mejor amiga y compañera de trabajo tener sexo con él para poner en práctica una interesante teoría sobre la bisexualidad. Ella accede. Después de hacerlo nada es como se esperaba y entre los dos saldrán a relucir trapos sucios relacionados, de alguna forma, con las otras dos historias.





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