Sábado, 16 de Enero de 2016

De Gerónimo Grillo
"La sordera es una de las puntas donde se balancea el destino", dice la vieja en un momento de la obra. Y yo estaba así. Sordo. Sordo a los llamados de ese duende juguetón que llevaba dentro y que se movía inquieto, pugnando por salir. Finalmente, y después de un prolongado letargo, comencé a escuchar su voz. Primero débilmente, luego más claro hasta que se transformó en un sonido estentóreo que no podía ser ignorado. Asi surgió Oscuro Paraíso, desde lo más profundo de mi ser. Agradezco especialmente a Diana Belliessi y Ana Aberastury. Gerónimo Grillo. La primera vez que leí Oscuro Paraíso no la entendí. Incluso la segunda vez no la entendí del todo. Pero me atrapaba. Y cuando empezamos a hablar con el autor, empecé a convencerme que el material que teníamos en las manos valía la pena intentar representarlo. Ha pasado mucho agua bajo el puente desde entonces. Y algunas charlas más. Pero estoy convencido que valió la pena. Y ahora que están por verla, quiero decirles que pocas veces uno se encuentra con un material que sienta que lo conmueve lo suficiente. Bueno, esta es una de esas escasas ocasiones. Por supuesto, eso no quiere decir que a uds. vaya a pasarles lo mismo. Son demasiadas las cosas que pasan entre la lectura de un texto y su concreción en la escena. Pero aspiro a que por lo menos los movilice, los haga discutir; en fin, que logre un poco de lo que se espera nos pasa cuando vamos a ver una obra. Daniel Vilches.




e-planning ad