Sábado, 14 de Enero de 2017

De Roberto Cayol

La situación del drama se desencadena en el preciso instante en que Baldomero y Sabino, dos habitantes de un conventillo porteño, comienzan con su payada pared de por medio al tiempo que Ceferina, mujer de Baldomero, se encuentra trabajando para sostener el Bulín con su máquina de coser.

De este modo lo dramático comienza a vincularse con la tensión que impera por la relación existente entre Baldomero y su mujer. Esta historia que así comienza reconstruye asimismo un tiempo histórico y un momento social que atraviesan los personajes.

En forma grotesca Baldomero busca defender su posición y la de su vecino enfatizando valores que ya Ceferina no tiene en cuenta y que hace saber a toda voz.

Sabino que se encuentra en la pieza contigua sin ser observado escénicamente tiene presencia dramática dado el conflicto que suscita en la pareja antes mencionada.

Con posterioridad un cambio repentino en la situación rutinaria existente se produce dado el ingreso en escena de un empresario Inglés en principio y de un empresario Italiano después. La felicidad por una contratación a Londres para que actúen en un teatro, desvía la desgracia de Baldomero y Ceferina.

Hacia el final de la obra los hilos de la intriga son desenlazados y los empresarios no son más que el propio vecino Sabino. La catástrofe en la ilusión de Baldomero y Ceferina, la vuelta a sus rutinarias vidas, y la siempre constante esperanza de un futuro mejor marcan el final de La Perra Vida.

La elección de la obra y los criterios que se utilizaron para ubicar los materiales textuales y escénicos, y orientar el espectáculo en el sentido elegido, se desprenden de la atracción que el mundo del dramaturgo provocó, dada la actualidad que presentan los conflictos a pesar de ser una obra escrita a Principio de Siglo. A la vez el texto dramático, su fábula, han propiciado en el grupo un alto interés en encontrar equivalencias para describir y poner en relieve y poder separar fondo y forma sin destruir su especificidad.

La historicidad de la obra conduce a considerar un sistema social que Roberto CAYOL conocía a la perfección. Cuando la escena criolla florecía dio a conocer sus mejores textos. El lenguaje que pone en boca de sus personajes describe con probidad literaria personajes populares muy tipificados. Acentúa adecuadamente los rasgos de los personajes y propone doblando sus efectos una sátira virulenta de la sociedad, que se asienta en nuestra propuesta para dotarla de actualidad.





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