Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Marius von Mayenburg

Esta podría haber sido una obra de vampiros en una zona costera. Y nadie afirma que no lo sea del todo.
Un parásito es aquel organismo vivo que se nutre a expensas de otro ser vivo de distinta especie al que se suele llamar huésped. El huésped, generalmente, en relaciones patógenas, no tiene beneficio alguno de aquel estrecho vínculo, aunque existen, ocasionalmente, relaciones de mutualismo dónde el beneficio es para ambos, o relaciones de comensalismo dónde el huésped no sufre daño alguno. Aquí, al parecer, estamos ante relaciones evidentemente patógenas.
De todas formas, todo se nos presenta con tanta ambigüedad.que es difícil separar la paja del trigo.
Cuatro jóvenes hermosos y un señor ya entrado en años se alojan en este reservorio, un paisaje triste y despiadado, reducido a una descuidada galería de una ciudad balnearia. Beti pasa allí las horas, como puede, teniendo a su cuidado a su novio Ringo, quien no hace mucho sufriera la embestida de un auto que lo dejara paralítico. Aquí, llegará Multscher, quien lo atropellara. Atribulado, lleno de culpa, pero con intenciones por demás difusas. Beti alojará también en su casa a Federica, su hermana menor, una joven embarazada-suicida a la que encontraron inconsciente a un costado de la autopista. Detrás de Federica, llegará Petrick, novio y padre de la criatura que ambos engendraran.
Todos terminarán apilados en esa polvorienta galería, como toscos jarrones que contienen plantas secas pero, a su pesar, mantienen su encanto.

Clasificaciones: Teatro




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