Lunes, 18 de Enero de 2016

Yo tampoco parecía lo que era. Esa noche me daba una verguenza decírtelo... Es que me daba verguenza hablarte de mi profesión... Fue entonces cuando me confesaste que eras casado. Hoy vino esa mujer... Rita. Traía algo enredado en los tacos. Un serpentina, pensé. Pero no. Era mi odio. Tiras y tiras de odio que ella venía arrastrando quién sabe desde dónde. Dos monólogos de Guillermo Saccomanno y de Liliana Eschar.




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