Viernes, 15 de Enero de 2016

De Benet I Jornet

Dos hombres cuyos nombres no llegaremos a saber. Y que no se conocen entre sí.

Uno de ellos, al parecer distraído, casi llega a ser atropellado por la embestida de un automóvil. El otro, el dueño de una casa cualquiera (quizás), lo ve y le asiste.

¿En realidad dónde tiene lugar la acción de la obra? ¿En la entrada de la casa? ¿En alguna pequeña terraza exterior? ¿En algún saloncito interior? Tanto da. Lo único seguro es que el forastero es atendido por el dueño y que éste le ofrece una cerveza. Una cerveza: una botella y un contenido anodinos. Pero nada es lo que parece.





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