Martes, 08 de Noviembre de 2016

En el marco de la celebración del bicentenario de la Revolución de Mayo, creemos necesario aportar una nueva puesta en escena de la obra de teatro "Tres jueces para un largo silencio" de Andrés Lizarraga, estrenada en 1.960. No sólo porque la obra resalta los ideales de la "Revolución de Mayo" sino porque da cuenta también de las realidades de la época que coinciden con nuestra actualidad. Los héroes son humanos, la justicia trastabilla entre intereses espurios, desdibujándose los objetivos fundantes de la gesta de Mayo.

Es este, además, un homenaje a los grandes olvidados, como el patriota revolucionario Castelli y el propio dramaturgo Lizarraga.

La obra comienza en 1810 con el llamado cabildo abierto del 22 de Mayo, continúa con la exposición de Castelli quien era considerado el orador de la Revolución.
Desarrolla significativas vicisitudes de su gesta al Alto Perú
Vemos transcurrir las contradicciones de la revolución, el desplazamiento de la línea revolucionaria más radical representadas por Belgrano, Moreno y el propio Castelli, concluyendo en el arbitrario juicio y su muerte.
Se destacan valores socio políticos de actualidad así como virtudes y miserias propias de la condición humana.

Si bien no es necesario abundar en la excelencia como dramaturgo de Andrés Lizarraga, sí queremos destacar el tratamiento de la temática que llega a trasmitir sintéticamente el espíritu del juicio a Castelli, tal como consta en el archivo histórico de las actas del mismo.

Clasificaciones: Teatro




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