Lunes, 18 de Enero de 2016

“ Y desde entonces Señor San José nos viene ensayando para el juicio final”.Alcanzó a murmurar Pancho Pacheco, el ladrón, desde la tierra apisonada de la frontera. La ira del Sr. San José está justificada: han robado su corazón y hasta que no le den cristiana sepultura asolará con diversas calamidades al pueblo.“Cuando te robas un corazón, no te robas un corazón. Te robas un pequeño infierno florido”. Como si los consejos sirvieran de algo cuando tiemblan en la escala 7.5 de Mercalli, como si las palabras sirvieran de algo cuando asoma un Apocalipsis de Bolsillo.




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