Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Nadia Grandón

La incomunicación, terrible, total, plena. Eso es la soledad. Y eso es precisamente lo que se ve en el cuerpo y la lengua de La cosa y la cruz. La puesta en escena tiene una raíz deconstructiva.
Una vez armada la historia, basada en tres poemas, la conmoción se completa. Son rusos, nos hablan de sus desencuentros, búsquedas y pérdidas.
El significante, vaciado de su significado, es tal vez una de las experiencias más intensas de la soledad, y es también una descripción ajustada de nuestro mundo contemporáneo, sobresaturado de datos y palabras que son ruso para cada una de nuestras sensaciones.

Este espectáculo formó parte del evento: 25º Fiesta Nacional del Teatro en La Plata
Este espectáculo formó parte del evento: 5º Teatrazo, Nuestro Teatro
Este espectáculo formó parte del evento: Teatro del país 2012

Clasificaciones: Teatro




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