Martes, 19 de Enero de 2016

De Darío Durban
En un tiempo indefinido, en un lugar despojado, una mujer pálida y envejecida invitará al público a pasar a su sala, donde los convidará, a falta de entremeses, con fragmentos de su vida. La anfitriona y única habitante de la casa irá deshilando el íntimo relato en el encierro de sus propias mentiras. Pero la verdad que ella intenta ocultar se hará presente para confrontarla con su pasado. Sólo así ella encontrará la posibilidad de reconocerse y abandonar la espera. Sobre “Memorias del enamorado y la muerte” El enamorado y la muerte surgió de la necesidad de darle forma concreta a una idea original difusa, acompañada de elementos aislados e inconexos, tales como una canción, fragmentos de textos originales y otros extraídos de materiales dramáticos o literarios. Para ello nos concentramos en el trabajo dialéctico entre la tarea del dramaturgo y la de la actriz y directora, que nos sumergió en un proceso de prueba y error. Imágenes y pequeñas situaciones actuaron como disparadores para la creación de nuevo material vivo y más unido, y para la modificación o descarte de algunos elementos que creíamos ya consolidados e inamovibles. De esta manera fuimos arribando simultáneamente al texto y puesta en escena finales.




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