Martes, 19 de Enero de 2016

De Marina Filoc

Todo sucede en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires llamado Viboratá. Allí vive Bárbara Dieguez, importantísima productora de soja del país, junto a su criada y su capataz especialista en soja. Todo parece funcionar como dios manda en la estancia La Clotilda, visto de lejos.

Pero la soja es siniestra. El humano es siniestro y más cuando empieza a oler el dinero malicioso. La estanciera tiene los suelos más fértiles de la región, soja natural, sin glifosato ¿Pero a cambio de qué?

En medio de una alocada conferencia, excéntrico capricho de la nueva rica, se desata el despelote. Leandro Quintana, el conferencista de turno y especialista en miedos inconscientes descubre algo que cambiará el curso de los acontecimientos para siempre en Viboratá. Las cosas vas a pasarse de castaño oscuro.

Hubo en la década del 60 en un garaje de San Andrés un médico de barrio para mí fuera de lo común. Este doctor, pensador, investigador daba charlas acerca de una teoría o método de sanación, vecino a la psicología pero con sus interesantes ribetes. Hoy comparto algunos de sus pensamientos a través de Quintana, uno de los personajes de esta obra, creados ambos con no otro objetivo que el de introducir este discurso. Pero ha pasado que los acontecimientos políticos de turno se han colado en el relato y terminaron dominando la línea de acción y de atención





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