Sábado, 16 de Enero de 2016

De Martin Ortiz, Alan Robinson, Jacobo Fijman, Vicente Zito Lema

El espectáculo se plantea como un encuentro poético-teatral entre artistas y público, a través de la obra de uno de los grandes y postergados poetas argentinos del SXX: Jacobo Fijman. Contando con la participación actoral de Vicente Zito Lema, quien rescatara a Fijman del Hospicio y a su poesía del olvido, el espectáculo se manifiesta como una suerte de rito de resurrección o intento de hacer presente el universo del poeta: entre la poesía y el humor, entre el delirio y la ironía. El encuentro y el brindis entre actores y espectadores será la excusa e hilo conductor de un espectáculo en donde se alzan las copas por la Poesía y el Poeta.

"Yo soy Fijman" es un texto pensado para presentar al público al olvidado poeta Jacobo Fijman, un poeta "maldito" por el simple hecho de haber vivido internado en el Hospital Borda durante casi treinta años. Fijman, un poeta lírico de la estatura de Juan L.. Ortiz, fue abandonado y olvidado por sus contemporáneos "Martinfierristas" y de esta forma quedó marginado de las antologías poéticas, y luego la historia del arte Argentino.

Desde el principio supimos que no contaríamos la historia de Jacobo, que no escribiríamos una "obra de teatro" en el sentido tradicional. Nuestro material de trabajo fue su poesía y sus ideas. Escribir una obra sobre Jacobo Fijman hubiese significado dramatizar su vida, impresionar al público con las desgracias de un hombre, a nuestro entender- encerrado en un hospicio por su obsesivo oficio de Poeta.

Nuestro interés fue, siempre, acercar al poeta, hacerlo vivo, presentarlo a la gente. Para eso debíamos presentarlo con un lenguaje y una estética distintos.

La propuesta ha sido trabajar sobre una polifonía de voces y estilos, buscando un montaje sonoro que nos llevara a revivir al poeta. Por eso la presencia de la música, que tanto amaba Jacobo; por otro lado, la voz del Poeta, a través de los artistas que hacen vivos sus poemas, reflexiones y anecdotario de su vida; y, finalmente, un testimonio directo sobre Fijman: el testimonio de Vicente Zito Lema (gran amigo del Poeta y quien recuperara su obra ) en el formato de cuatro breves conferencias sobre distintos momentos de esa profunda y entrañable relación. Realizamos un cruce entre la poesía, la entrevista y el relato confluyendo en una obra de teatro que se propone actualizar la fuerza lírica de la obra del poeta.

La puesta en escena evoca un espacio, en cierto sentido, no teatral. Un ámbito despojado, una luz única general, un espacio escénico que se funde y mezcla con el espacio del espectador. Efectivamente nada, en principio, da ningún indicio de que fuera a suceder un hecho teatral en este lugar. No hay espacio escénico claramente delimitado. Hay mesas y sillas donde los espectadores se sentarán a tomar una copa de vino y a presenciar algo. Los actores y músicos estarán ocupando también una de estas mesas desde que el público ingresa a la sala. Todo el espectáculo, poesías y situaciones, se darán entre las mesas y miradas, entre los espectadores y artistas. Estando poco definido el límite que separa al público de los actores, el espectáculo se construye en otro plano de percepción. La elección lumínica, general y estática, refuerza una búsqueda estética en donde se apuesta a la estimulación sonora, rítmica y verbal para edificar el universo ficcional. Completando el acontecimiento artístico con un aspecto visual que se despega y se acerca intermitentemente a un mundo cotidiano.

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