Domingo, 17 de Enero de 2016

De Eduardo Pavelic

En esta obra de teatro nos hemos encontrado con una hermosa historia llena de ilusiones. Por un lado las de un hombre de ciencia que ha heredado un libro con los secretos para crear vida dentro de un laboratorio. Y por otro lado, veremos como el Monstruito, creado por el Doctor Frankestein y la colaboradora Igora, al cruzarse con lo humano genera cortocircuitos parecidos al de cualquier familia común. Tanto se igualan a las familias que conocemos de acá y de allá, que aparecen el amor, los reclamos, los sueños y el dolor. Franky el monsturito y Aghata, una nena vecina del castillo, se enamoran. Pero al ser este una amor imposible, todo lo hecho hasta ese momento por el gran Doctor, queda cuestionado. El fuerte sentimiento de amor de Franky por Aghata logran poner en crisis al Doctor. Asi se desvanecen su lógica, la razón de su experimento y ese resultado científico exitoso. Es sin lugar a duda una historia interesante, actual, permanente, donde se ve como : El poder, el exito y la razón cuando no se ejercen con humanidad y equilibrio, hacen sufrir a los más débiles. Incluso a aquellos que, con tanta alegría, se cree estar ayudando y protegiendo.





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