Lunes, 24 de Octubre de 2016

El pasaporte a la fama, el camino a las estrellas, un berretín de fifí que arrastra sus destinos pretenciosos al oscuro lodo de la infamia. Lo adverso y lo cruel, nutren un romance gracioso y ridículo entre víctimas y victimarios. El poder y el sometimiento copulan descarados, mientras la ingenuidad y la razón vendan sus ojos. En el horizonte, un ojo de luz hace guiños. Los sueños... siempre los sueños.

"hay como una predisposición al fracaso. Pero parecería que la idea de esta neurosis social de fatalidad de los orígenes históricos quedo grabada en el imaginario como destino ineluctable. Muchas veces nos hemos arrojado hacia el abismo como caballos desbocados. El siempre renovado pesimismo argentino y la inefable melancolía porteña no deben ser ajenas a esta compulsión simbólica originaria, los mitos fundantes de una cultura siguen produciendo sentido" (Esther Díaz)






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