Domingo, 06 de Noviembre de 2016

De Daniel Dalmaroni

Simplemente vivir sin escuchar lo doloroso…
En New York el campo de batalla es el lenguaje. Las tres primeras palabras nos sitúan inmediatamente en la confesión de lo terrible: “Yo la violé”. Y tras esa confesión, la negación más absoluta por parte de quienes deberían hacer algo con esa verdad. Pero no hacen nada. Y eso resulta, finalmente, más natural y beneficioso que hacer algo.





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