Martes, 08 de Noviembre de 2016

De Eduardo de Filippo
Estrenada por primera vez en Buenos Aires en esta oportunidad, La gran magia plantea, siguiendo la línea pirandelliana, el problema de las borrosas fronteras entre ficción y realidad. Un marido celoso, Calogero Di Spelta, y su hermosa mujer, Marta, pasan sus vacaciones en un balneario de la costa italiana. Un mago, Otto Marvuglia, llega al lujoso hotel donde se están hospedando y, entre sus trucos, introduce a la bella esposa en un sarcófago para la tradicional rutina de la dama que se esfuma. Pero la mujer desaparece efectivamente con su amante y se fuga con él en un yate. A partir de ese momento, Calogero se somete a la nueva “realidad” construida por el mago, cuyo fundamento reside en abrir o no abrir una caja, en función de su confianza y su fe en Marta. Para negar la infidelidad de su esposa, Calogero prefiere quedar atrapado en una ilusión, que él vivirá, sin embargo, como la más absoluta de las verdades. En coincidencia con la trama, se explicita el tema de la “suspensión de la incredulidad” del propio público: el del hotel que presencia el espectáculo del prestidigitador y el de la misma sala donde se presenta La gran magia, al que se dirigen los personajes cada vez que contemplan el mar. Entre los montajes de esta obra -que fue escrita originalmente en italiano con giros del dialecto napolitano- cabe destacar el del Piccolo Teatro de 1984 realizado nada menos que por Giorgio Strehler, tiempo después de la muerte de De Filippo; y el de la Comédie-Française, que en 2009 y en 2010 presentó La gran magia, también con muy buena recepción (un hecho poco común para este teatro, dado que no suele estrenar piezas de teatro italiano).
  • La gran magia (Luis Longhi)La gran magia (Luis Longhi)




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