Lunes, 14 de Noviembre de 2016

De José María Gómez Samela

Grupo de Teatro Ambaí

Investigación Teatral que se plantea como una tragicomedia grotesca, para llevarnos por un viaje en el tiempo y adelantándose al Bicentenario de país

La obra de muestra funcionará como un intertexto entre el pasado, el presente y el futuro, y es el resultado del cuarto taller consecutivo anual del grupo que teatro Ambaí, y que este año se denominó Teatro Colaborativo, en referencia al método transitado, porque en los procesos de trabajo, se cruzan diversos lenguajes artísticos y temáticas en pos de la construcción teatral y de una poética propia. El mismo se desarrolló en el Espacio C.I.A.C. bajo la coordinación de José María Gómez Samela.

El Grupo de Teatro Ambaí, pintará la Argentina en el marco del bicentenario próximo. Este teatro denominado de presentación, será una obra donde participan más de 20 actores y un numeroso equipo de producción, lo que marca una experiencia inédita en Corrientes, para un colectivo teatral que trabaja de manera totalmente independiente y sin subsidio alguno.

Mateo, sigue el Cambalache, es el resultado de este proceso en el que Ambaí profundiza su búsqueda, investigación, compromiso social y artístico. Así, llega a un teatro de presentación, donde se cruzan diferentes estilos teatrales, no teatrales y lenguajes para pintar la Argentina actual. De esta manera se hace un recorrido histórico tomando como punto de partida la obra "Mateo" de Armando Discépolo, uno de los más prestigiosos dramaturgos de principio del siglo XX, que sentó las bases del grotesco criollo. Mateo, a su vez surge de la influencia que el autor argentino tuvo de del cuento "La Tristeza" de Anton Chejov (del siglo XIX), cabe recordar que el autor ruso es considerado el padre del drama moderno.

Así, con la influencia de estos autores de base y su adaptación, el texto cobra vigencia en un grotesco correntino y dialoga con otros códigos teatrales y lenguajes artísticos, para dar vida a la nueva propuesta de Ambaí. La idea es que el público sea protagonista, ya que la obra se plantea como un teatro griego, abierto, donde el público puede entrar y salir cuando desea, sin perder el concepto de la misma y como si estuviera en una fiesta dionisiaca.

La obra es un relectura sobre 200 años, una historia propia sobre cosas que nos enseñaron, buscando la complicidad del público, para que pueda reírse de la historia y de sí mismo, llegando cada uno a reflexionar desde donde se para. En la base esta Mateo, como el caballo que quiere ser humano, el único signo de naturaleza y humanidad que resiste ante el progreso, la posmodernidad, el avance tecnológico y el predominio de la individualidad en los últimos siglos. En la obra, hay humor, ironía, la misma no esta sujeta a un estilo definido, es una búsqueda y fusión, es artística, con una visión crítica desde el arte. Es una metáfora donde se cruza la historia, lo política, lo cultural, social, las pasiones humanas, la vida cotidiana, para contar y pintar el país, desde una metáfora.

Reseña de la obra Mateo de Armado Discépolo: Es la historia de un hombre atrapado entre sus valores y su oficio de cochero y el progreso, que lo enfrenta a la sociedad cambiante y a su propio hijo y familia. Mateo es el caballo, la herramienta, el amigo y compañero de las largas noches de trabajo. Es la conciencia y por lo tanto la primera victima del juego eterno entre el bien y el mal. Mateo, fue estrenado por la compañía de Pascual Carcavallo en el Teatro Nacional de Buenos Aires el 14 de marzo de 1923. La obra fue el primer éxito importante de Armando Discépolo y sigue mencionándose como paradigma del grotesco criollo.

Ambaí continúa de esta manera con su investigación, llevando adelante su método de trabajo que se denomina "Teatro Colaborativo", presentando un teatro que habla de Corrientes y del mundo, que cumple la función social del arte, comprometido con su tiempo, que lo refleja, que reflexiona sobre los seres humanos





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