Lunes, 18 de Enero de 2016

De René de Obaldía
La primera lectura de esta obra de René de Obaldía nos generó la necesidad de investigar, durante varios meses, la manera de poner en el cuerpo, en la voz y en el alma de los actores, el tono justo que requiere el género absurdo. La puesta en escena toma como eje central la actuación. Componiendo los personajes a partir de la vivencia de las situaciones planteadas en la obra, buscando un quiebre entre el sentir de la situación y el absurdo de la palabra. Y también a veces entre el sentir de las palabras y el absurdo de la situación. Tratando de generar así una poética propia. La música original, es un personaje más. Que además de crear efectos incidentales, juega dramáticamente, ocupando espacios de poder y opinando. La concepción escenográfica y de vestuario toman como estímulo los ensayos, observando lo que sucede en el cuerpo de los actores y en el espacio escénico, tamizando a través de la propia creatividad y reintegrándose con nuevas ideas(conceptuales-formales-sensibles). De esta manera, la unidad estilística, actoral, plástica y musical se armonizan en un hecho interdisciplinario de creación conjunta. A partir del absurdo y del humor disparatado, intentamos lograr que éstos personajes sean profundamente humanos, viviendo sus conflictos sincera y verdaderamente. Tratando de mostrar el lado oculto del alma. O también, que estos personajes sean inútilmente humanos, sintiendo que sus conflictos, por sinceros y verdaderos, quedan ocultos en el alma.

Este espectáculo formó parte del evento: Todos al Teatro





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