Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Alejandra Arístegui, Marcela Diaz, Patricia Roncarolo

"La diferencia entre los sexos tiene felizmente un sentido muy profundo.
Las ropas son meros símbolos de alguna cosa profundamente oculta" Virginia Woolf.
Las Drag Kings tienen algo propio qué hacer y qué decir sobre el escenario, sin ánimo de rivalizar o ser la contrapartida de las Drag Queens...Hubo mujeres que en la vida y en el arte usaron los ropajes y ciertos y gestos atribuídos culturalmente a la masculinidad para hacer la suya y sortear escollos. La Monja Alférez, la Papisa Juana, Rosa Bonheur, recurrieron al atuendo de varón para salirse con la suya, cumplir una vocación en
épocas en que el hábito hacía al monje. Y mujeres con inclinación por el teatro y la música llegaron a rizar el rizo, como en una obra de Shakespeare: disfrazarse de varones para poder interpretar papeles femeninos...
Las Drag Kings, desde el vamos, tuvimos claro que esto de caracterizarse de varones nos daba la incitante posibilidad de construir desde el humor arquetipos marcados por el patriarcado, el machismo, el prejuicio e incluso la denigración de las mujeres.
Esta obra surgió para poner de manifiesto el sexismo desde la ironía, desde la observación de la realidad cotidiana y también de ciertas expresiones artísticas, como la canción popular, desde la cumbia al tango, sin dejar de lado el bolero...
Empezamos este camino con "Drag Kings.cosasdemachos.", y seguimos experimentando ahora con "Drag Kings.propiedadprivada".
De la cancha y el despacho de un juez, pasamos a otro ámbito: la iglesia oficial, por vía de una kermesse donde se entona el tango, esa danza primeramente de machos, con esas letras donde se adora a las santas viejitas y a la amadas muertas pero se critica, se golpea y se mata a las vivas. Por supuesto, en la oportunidad que nos convoca, sin olvidar ciertas plegarias y sermones, matizados por un bolero que marca territorio viril, las mujeres tomadas como objeto de cosecha masculina...





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