Jueves, 04 de Febrero de 2016

De Rodrigo Hugo Amuchástegui
La guerra de Troya ha terminado. Odiseo regresa a su hogar, su Itaca natal, y para ello lee atentamente la Odisea, el texto homérico, para saber cuáles son los pasos a seguir. Como todo mito, los acontecimientos deben repetirse siempre idénticos. Pero las cosas han cambiado. La bella Circe decide esta vez subir al barco e irse con el héroe, aunque ahora los placeres del lecho serán reemplazados por un ascetismo monjil. La paciente Penélope, que ha dejado de tejer para dedicarse a comer la carne de los sacrificios, ha engordado en consecuencia. No ha podido además resistir los requerimientos amorosos del divino Zeus y ha tenido nuevos hijos con éste, para finalmente decidirse a nadar hasta encontrar a Odiseo y exigirle que cumpla con sus deberes conyugales. Las sirenas de canto melodioso tienen ahora voz gangosa, y aggiornadas. En su canto volverán a seducirlo a él, que se había olvidado, esta vez, de hacerse atar al mástil. El barco está semidestruido, el héroe es recuperado del mar, pero ya no puede seguirse como antes. Si hay que continuar navegando no podrá dependerse de una personalidad iluminada. A fin de cuentas los dioses ya han quitado todo apoyo. Y hay que continuar navegando. La obra trata de repensar en clave humorística, y desde un texto clásico, la situación de la Argentina y de los argentinos. Muchos ya no están en el barco. Hemos incorporado a nuestra forma de vivir varios de los beneficios de la sociedad contemporánea y no sentimos que sea fácil el volver atrás. Algo de esto está presente en la nueva Circe, sin embargo, la tradición, que representa Penélope, tampoco puede ser negada. Su aire gauchesco y sobrealimentado habla también de una Argentina que desearíamos que tampoco desaparezca. Las sirenas siguen insistiendo y nos recuerdan todo lo que nos ha seducido en los últimos tiempos. Pero la galera ya está tan destruida que sólo nos quedan algunos tablones que intentamos insistentemente que se mantengan unidos. La cuestión pasa por poder seguir navegando juntos. ¿Será posible?. Entrada: $5 (con acceso a las tres obras del día)

Este espectáculo formó parte del espectáculo: El ciclo Nueve 2002

Este espectáculo formó parte del evento: El ciclo Nueve 2002





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